El lunes fue el día mundial del Teatro y me apetecía recuperar esta entrada, sobre esta obra triunfadora en los premios Max de 2014 y aunque terminó de girar en 2015 espero que alguna vez hagan un reestreno... no me lo perdería, os lo aseguro...
(Revival del 11 de noviembre de 2013)
Maravilla de redes sociales! Gracias a ellas el sábado, me sentaba en
una butaca para por fin disfrutar con Un trozo invisible de este mundo.
Sigo en Twitter a Juan Diego Botto y voy leyendo sus aportaciones y
comentarios y la semana pasada advertía de que el sábado pasarían cerca
de Madrid , en Arganda del Rey y allá me fui. Un sábado frío y lluvioso
dificil de olvidar.
Un trozo invisible de este mundo jugaba con ventaja, es de esas
funciones en las que te sientas en la butaca sabiendo que no te va a
defraudar lo que va a suceder a continuación. Había leído reseñas y
críticas sobre la función me esperaba que fuera buena, pero superó mis
expectativas.
Hay cosas que no puedo comentar ni desvelar, sólo diré que hay momentos
en la función en que te sientes protagonista y padeces, a mi me pasó...
Os dejo una imagen para ilustrar esto, y cuando vayáis a ver la función
lo entenderéis...porque tenéis que ir, la recomiendo absolutamente.
La función se compone de cinco piezas, cinco historias, que están
basadas en hechos reales, en personas reales, vidas y experiencias
reales.
El texto de Juan Diego Botto consigue lo que pretende, contar la dureza
de cada una pero, en sus palabras, sin paternalismo ni condescendencia.
Pretende contarlas con el mayor sentido del humor que cabe y sin
"pamplinas", pero emocina, emociona mucho... Son tan seguidas las
historias que no te da tiempo apenas, aún con cierta congoja esperas la
siguiente y la siguiente y finalmente se hace corta, termina y quieres
más... que no es que a mi me guste sufrir...es que el Señor Botto está
sublime. Una magnífica interpretación.Yo imagino que el llevar sobre sí
el drama que se cuenta en estas historias si no lo facilita sienta una
buena base.
También disfrutamos de la interpretación Astrid Jones, y esa
voz...cuando Astrid Jones canta se eriza la piel hasta los huesos...aún
la escucho en mi mente y me fascina... dulce y fina, tanto que se te
clava, hasta saltarte las lágrimas...
Y la dirección, esto corre a cargo de Sergio Peris-Mencheta, que este
año ha recibido el reconocimiento del premio Ceres por su labor como
director en este montaje y en Tempestad. Botto eligió a Peris-Mencheta
porque desde el principio sabía que él mismo no quería dirigir la
función, sabía que no disfrutaría estando "al plato y a las tajadas" y
quería volcarse en la interpretación...qué gran acierto. Peris-Mencheta,
como más tarde nos explicó el propio Botto, hace montajes absolutamente
dirigidos al disfrute del público, y vaya que sí.
Pienso que este montaje es excepcional, desde el momento en que a mí me
revolvió, me emocionó, me conmovió y hasta me hirió... pero no sólo por
esto, yo sabía a qué iba, pero se ve que mi vecino de butaca no, sé que
también le hirió, pero por motivos diferentes... digamos que se
identificó encantado con el primero de los personajes de la
función...cuando la veáis ya me entenderéis y sabréis porqué terminó la
función y le faltó echar a correr...
Igual os estáis preguntando cuándo nos contó Juan Diego Botto todas
estas cosas... Bueno, después de la función tuvimos la inmensa suerte de
que tanto él como Astrid Jones nos brindaran un pequeño encuentro donde
charlar de la representación y resolver algunas dudas. Fue estupendo,
aunque ahí también sufrí porque sospecho que nos habían quitado la
calefacción y me pareció notar que Botto se estaba quedando, como dice
mi madre, heladito...
En fin, no puedo contaros mucho más sobre este texto sobre la migración
y el exilio, sobre la represión y la desigualdad porque quiero que
vayáis a verla en cuanto tengais la oportunidad.
Yo me atrevería a pediros que fuérais acompañados de vuestros hijos
preadoolescentes en adelante... Me emocionó mucho escuchar a una pequeña
que durante este charla tomó la palabra y dijo: me ha gustado mucho y
aunque soy pequeña lo he entendido todo.
Un homenaje a todos los que tuvieron y tienen que marchar, a los que
nunca volvieron ni volverán y a los que se quedaron y siguen
esperando...
Os la recomiendo de todocorazón...
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